martes, 8 de noviembre de 2016

Maestro que gana 94,000 dólares al año sin apenas trabajar demanda a la ciudad de NY

Un maestro neoyorkino que pasa su día sentado en salones y en la biblioteca de su centro de trabajo, algunas veces simplemente tomando una siesta, ha demandado al sistema educativo de la ciudad por su situación.“Vengo a trabajar todos los días, me siento y no hago nada”, declaró David Suker, quien ha pasado 15 años ayudando a
adolescentes “en riesgo” de la zona del Bronx a obtener su diploma GED de educación secundaria. A pesar de seguir ganando unos 94,000 dólares al año por su condición de profesor, Suker, de 48 años, se queja de pertenecer a la Reserva para Maestros Ausentes (ATR, por sus siglas en inglés), un grupo de educadores sin empleos permanentes que le cuesta unos 100 millones de dólares al año al sistema de educación. En este momento, nada menos que en Nueva York, hay unos 1.304 miembros del personal del Departamento de Educación en el estatus de ATR.
El Departamento de Educación de la ciudad despidió a este veterano del ejército, que sufre de trastorno por estrés post traumático, después de que participara de manera violenta en las protestas del Occupy Wall Street. Sin embargo, el hombre apeló ante los tribunales y ganó el caso, quedando todo solamente en una multa de 7,000 dólares.
Pero en lugar de devolver a Suker a su antiguo trabajo o a alguno similar, el Departamento de Educación le impuso el estatus de ATR, donde los maestros, consejeros y otros que no pueden ser reinsertados asisten a las escuelas en condición de sustitutos, y donde se encuentran además alrededor de 200 educadores que fueron multados o suspendidos por mala conducta o incompetencia.
Originalmente, este estatus era asignado a educadores ‘sobrantes’ que han perdido sus empleos cuando sus centros de trabajo habían cerrado o limitado sus plantillas; sin embargo, últimamente se ha convertido también en un basurero para aquellos que el Departamento de Educación no logra despedir mediante procedimientos administrativos.
A pesar de seguir recibiendo sus salarios y sus beneficios en su totalidad, Suker y otros de los profesores relegados a la ATR aseguran que casi todos se sienten ociosos, que les toca reemplazar a maestros de materias que no les son afines, y que en el peor de los casos se ven obligados a fungir como asistentes durante el almuerzo escolar.
La semana pasada, Suker se pasó todo el día en un rincón de la biblioteca de la Academy for Language and Technology, en el área del Bronx conocida como Morris Heights, por lo que aseguró que el estrés de permanecer aislado le hacía mucho daño.
El miércoles, tras una discusión con la secretaria del director, fue conducido en ambulancia a un hospital debido a un ataque de pánico.
“Me tomé una siesta”, declaró al día siguiente.
Antes de ser relegado a la ATR, Suker pasó dos años en un centro del Departamento de Educación, donde también solía echarse unas siestas, mientras esperaba por las decisiones disciplinarias de los responsables del centro.
Ahora, Suker ha presentado una demanda en la Corte Suprema de Manhattan que cuestiona el sistema de ATR, con el argumento de que el Departamento de Educación no tiene derecho a imponer este tipo extra de castigo a los profesores.
“El Departamento de Educación no está legalmente autorizado para disciplinar a los profesores titulares sin darles el derecho a una audiencia”, declaró María Chickedantz, la abogada de Suker, quien tildó a la ATR como una “drástica degradación” porque, además de que aquí los profesores no son remunerados por horas extras, implica un serio estigma para ellos.
Mientras, el Departamento de Educación insiste en que posee la autoridad necesaria para enviar a los maestros a la ATR tras haber sido declarados culpables de cualquier falta o ineptitud.

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