viernes, 14 de octubre de 2016

Olvídate de la regla de los 8 vasos de agua: bebe solo cuando tengas sed

La creencia popular sostiene que la cantidad óptima de agua que debemos beber al día son ocho vasos. Ahora, un nuevo estudio viene a marearnos la cabeza y desdecir esta teoría para hacernos la vida, todo sea
dicho, mucho menos complicada: bebe solo cuando estés sediento.
Teniendo en cuenta que el agua representa de media el 60 por ciento de nuestro peso corporal es normal que nos preocupemos por la ingesta diaria de líquido, indispensable para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Pero, ¿de verdad hay una cantidad de agua exacta que necesitemos beber a diario?
La nueva respuesta es NO, no hay evidencia científica que señale con precisión la cantidad de agua adecuada que debamos beber al día. El Institute of Medicine (IOM) recomienda que las mujeres deben tratar de beber unos 2,2 litros de agua al día (cerca de 9 vasos), mientras que los hombres deberían beber alrededor de 3 litros (unos 13 vasos); sin embargo, contrariamente a estas recomendaciones, este nuevo estudio sugiere que sólo debemos beber agua cuando tengamos sed.
Este estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, ha sido llevado a cabo por Michael Farrell y sus colegas de la Universidad de Monash (Australia), y para desarrollar el mismo pidieron a un grupo de participantes que bebieran grandes cantidades de agua después de hacer ejercicio cuando tuvieran sed, y más tarde cuando no la tuvieran.
En cada supuesto los investigadores pidieron a los participantes que evaluaran lo difícil que les era tragar el agua. El resultado: los participantes aseguraron que les fue tres veces más difícil beber agua cuando no tenían sed. A través de una resonancia magnética los investigadores australianos hallaron que el cerebro activa unos procesos de “inhibición de ingesta” tras el consumo de demasiado líquido, un mecanismo que protege a nuestro cuerpo de un exceso de agua.
Así, Farrell y su equipo concluyeron que beber agua en exceso puede causar un daño significativo a nuestro organismo que puede conducir a la hiponatremia, donde los niveles de sodio en sangre son anormalmente bajos. “Ha habido casos en que a los atletas de maratones se les dijo que bebieran mucha agua y murieron en determinadas circunstancias, ya que siguieron estas recomendaciones ciegamente y bebieron muy por encima de sus necesidades”, señala Farrell.
Según los investigadores, sus hallazgos sugieren que en lo que respecta a beber agua,basta solo con escuchar las necesidades de nuestro cuerpo. “Si hacemos solo lo que nuestro cuerpo nos demanda probablemente lo hagamos bien: simplemente bebe según la sed que tengas y no en función de ninguna programación”.

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